-¿Por qué no viniste ayer a clase?
-Porque estaba volviendo de Berlín.
-¿Eres berlinesa?
-No, no... Aunque bueno, a este paso, ya casi soy berlinesa de adopción.
-¿Tienes novio allí?
-No, no... La ciudad... Y el idioma...
Me mira con cara de "estás loca". Y realmente, no puedo culparle ni un poquito.
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