martes, 26 de febrero de 2013

Como beber vino de cartón en cristal de Bohemia

Me enfada mucho la gente cool que viaja con compañías baratas. Mucho. Me enfadan incluso más que el que me despierten de la siesta haciéndome cosquillas (no os lo recomiendo si queréis seguir con vida).

Me explico. Para volar con una compañía de estas baratas (pongo como ejemplo Easyjet y Ryanair porque son las últimas con las que he volado) hace falta tener algo de cutre. O ser estudiante. O las dos cosas. El caso, desde el segundo en el que empiezas con el proceso de la compra del billete, sabes perfectamente que te van a cobrar por todo. TODO. Y no a precio amigo, precisamente. Durante todo el proceso tienes la opción de contratar servicios por un "módico" precio. Es decir, maleta para facturar, seguro de viaje, elección de asiento... A este paso, en cuanto nos descuidemos, nos empiezan a cobrar un plus si queremos utilizar la luz de lectura. Dadles tiempo... 

Sin embargo, el principal problema con estas compañías suele ser LA MALETA DE MANO. Así, con letras grandotas. Durante el proceso de compra (si no recuerdo mal) te avisan de que sólo vas a poder llevar una sola maleta de mano, UNA. Nada de llevar bolsos o bolsas aparte. Por si no te has enterado, también te lo imprimen en el billete. Y, por si eso no ha sido suficiente, te vuelven a avisar generalmente en los aeropuertos antes de pasar en dirección a las puertas de embarque. En Schönefeld, por ejemplo, uno de los aeropuertos de Berlín, tienen un cartelito en español indicando que sólo puedes pasar con una maleta de mano. Puede parecer un poco coñazo, ¿verdad? Pues hay gente que aún así no se entera y pierde el juicio cuando les indican que no pueden embarcar con la maleta y con el bolso. OBVIO. ¡Para algo te lo han repetido hasta la saciedad! Lo que sí que no logro entender es a la gente que intenta pasar con la maleta y con una mochila. Esos seguro que no vieron Barrio Sésamo de pequeños. Si no, no me lo explico. Es mucho más cómodo eso de llevar la cartera, el móvil y demás cosas útiles en un bolso o mochila, yo soy la primera que lo hago, pero en el momento de la verdad, lo guardo en la maleta y todos tan felices. 

Este tema saca lo peor del género humano. Lo ilustro con mi viaje de vuelta desde Budapest:


A pesar de que llegué bastante pronto al aeropuerto, entre pitos y flautas (léase compras de última hora y camareros húngaros desesperadamente lentos) llegué de las últimas a la puerta de embarque (bueno, más que puerta de embarque, tienda de campaña en mitad de la pista, es de risa), así que al final no quedaba sitio para meter mi maleta. La azafata, encantadora, vio que encima de mí había dos mochilas que cabían perfectamente debajo de los asientos y les preguntó a los dueños que si podían meterlas ahí. Al hombre le daba lo mismo, pero la mujer perdió el juicio por completo. Empezó a pegar voces diciendo que ella había tenido que facturar la maleta, según ella bastante más pequeña que la mía (que, por cierto, cumple todas las medidas y siempre cabe sin ningún problema dentro de las famosas cajitas), que ella había llegado antes (cosa que era verdad) y que ya que había tenido que pagar por facturar su maleta, que no iba a consentir que su mochila fuera en el suelo. Vamos a ver. Entiendo que te joda pagar unos cuantos euros (no precisamente pocos) a la vuelta de tu viaje. Pero si llevas una maleta y una mochila y la mochila no te cabe en la maleta, es a lo que te arriesgas. Y lo de poner las mochilas debajo del asiento anterior es algo que te piden en muchas aerolíneas, no sólo en las low cost. Total, volviendo a la historia, como el jefe de cabina tampoco pudo hacer entrar en razón a esta buena mujer, me tocó facturar la maleta. Al final, mereció la pena sólo por el cabreo que se pilló la mujer porque a mí me habían facturado mi maleta gratis.

Otra causa de apuñalamientos en los vuelos es la elección de asientos. Easyjet ya no funciona así, pero con Ryanair puedes escoger el asiento que quieras según el orden de entrada al avión. Pasas al avión y te sientas. Fin de la historia. Ahora bien, hay que ser un poco inteligentes cuando se viaja en grupo. Si vais seis personas juntas, lo más normal es que os intentéis colocar de los primeros en la fila para poder sentaros juntos. Y si vas con niños pequeños, más de lo mismo. No llegues la última. Porque es lógico que si pretendes mover a un pasajero que ha embarcado pronto y ha conseguido sentarse en un buen asiento, a otro en pasillo y lejos de su maleta, se cabree. También estás avisado cuando compras el billete. Y si no has querido hacer caso, es problema tuyo.


En general, hay mucha tontería con estas compañías low cost. Sí, son muy baratas, pero recibes un servicio acorde a lo que pagas. Una sola maleta, aviones estrechos sin sitio casi para respirar, comida a precio de órganos vitales y auxiliares de vuelo que puede que no hablen tu idioma. ¿Es demasiado cutre para vosotros? ¿Queréis otra cosa? Pues entonces, caros míos, ahorrad un poquito, dejaos los euros con otra compañía y dejadnos al resto de pasajeros pasar un vuelo tranquilo. ¿O acaso os quejáis si no os ponen solomillo en el McDonalds?

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