Me he tenido que ir de Madrid el año que el Atleti gana la liga. Y para intentar mantener las (buenas) costumbres e intentar paliar un poco la morriña, decidí acercarme, nada más terminar el partido, a saludar a Neptuno. Otra razón más por la que me gusta Berlín ;)
A pesar de que caían chuzos de punta, nos juntamos tres valientes y fuimos a la fuente. Para mi sorpresa, en el tiempo que estuvimos allí se acercaron otros dos atléticos más, también intentando paliar un poco la distancia.
(Los tres valientes y un señor de Vallecas que quiso hacerse una foto con nosotros para que quedara constancia de la presencia atlética en Berlín. La foto nos la hizo su mujer, y me di cuenta demasiado tarde de que no salía Neptuno)
Estar lejos a veces es un asco, pero como me ha dicho antes mi madre: "Hija, así esta celebración no se te va a olvidar en la vida..."

