Llega con muchíiiiiisimo retraso, pero más vale tarde que nunca :)
Voy a dejar por escrito, antes de que se me olvide del todo, así unas cuantas generalidades, señora style, de las impresiones que saqué de Budapest cuando estuve en noviembre. Algunas son realidades, otras no, otras podrían serlo. Pero me apetece dejar una opinión completamente subjetiva de lo que me pareció la ciudad. Probablemente me deje cosas, ya ampliaré en abril ;)
- El húngaro es un idioma infernal.
- Budapest es una ciudad excesivamente decadente. Pero bonita :)
- Después de haber aguantado a las ladies despotricar sobre lo excesivamente sucio que está Berlín y lo exageradamente descuidado que está, casi me entra un ataque de risa al llegar a Budapest. A lo mejor soy muy poco objetiva, pero creo que de lejos es la ciudad más sucia y descuidada que he visto. Pero, como he dicho en el punto anterior, bonita. Muy bonita :)
- Budapest es una ciudad que nunca duerme. True story. Reconozco que después de mis tres semanas "viviendo" con dos húngaros (mis aventuras en el piso de Berlín de este otoño pasado bien se merecen una entrada aparte) iba bastante condicionada para mal. A pesar de Bogi, la húngara que vivía con los españoles. Pues bien, resulta que no todos los húngaros se van a dormir con las gallinas y salen de sus casas más tarde de las 10 de la noche. Y no se acuestan todos tampoco a esa hora. ¡Y hay cosas abiertas de madrugada!
- No hay que dejarse engañar. En Budapest también hay tranvías que no son viejunos. Lo que pasa es que los sacan fuera del centro para no romper ese aura de decadencia que tiene la ciudad. Seguuuro. Porque si no, no lo entiendo.
- Hay autobuses que van por el agua. Sí sí sí. AUTOBUSES QUE VAN POR EL AGUA. Ya me lo había contado mi amiga, pero pude verlo con mis propios ojos. ¡¡Y hay fotos!! Lo que pasa es que ahora mismo no sé dónde leches están. Ni siquiera sé si las hice yo. Pero existir, existen
- Los húngaros son EXCESIVAMENTE lentos. Pero una cosa exagerada. Y mira que los españoles tenemos fama de tener mucha pachorra y que jamás pensé que fuera a encontrar gente más lenta. Pero sí, la hay. Los húngaros. Cuando estuve hablando con mis húngaros (los del punto 4. Tengo que reconocer que les cogí cariño) se quedaron todos ojipláticos cuando se lo dije. Que la cajera tarde 45 minutos en pasarte tres artículos les parece normal. En ese preciso momento entendí que fliparan tanto cuando en media hora me duchaba, me vestía, me maquillaba un poquitín los días que más despierta estaba y desayunaba. ¡Cómo se nota también que no están acostumbrados a llegar tarde a los sitios!
- Por el contrario, las escaleras mecánicas van rapidísimo. Pero una cosa exagerada. Tanto, que casi hace falta montarse en ellas con un saltito. Así pasa, es llegar a Madrid y aburrirte bajando al metro.
- El metro de Budapest es, sin duda, mejor que el de Madrid. Me explico. Vale que el metro de Madrid tiene millones de paradas y kilómetros de recorrido. Y que los trenes son nuevecitos casi todos. Pero el metro de allí gana en frecuencia. Esperar 4 minutos a que llegara el tren me parecía muchísimo. ¡Ains!
- Hay tres millones de McDonalds. Lo juro. Cada casi 100 metros te encuentras uno. Petado de gente. Curiosamente dicen mis húngaros que ninguno de ellos va, y que la mayoría de la gente que conocen tampoco. No sé si hacerles mucho caso por la cantidad de McDonalds 24 horas que vi.
Vuelvo a repetir que todo esto es total y absolutamente subjetivo. También es bastante aleatorio. He cogido estas 10 cosas como podía haber cogido cualquier otra si se me hubiera ocurrido antes, jijiji. Quizá en abril cambien algunas impresiones sobre la ciudad. Mal sehen...
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