martes, 7 de mayo de 2013

Sintiéndome Aristóteles

Realmente este post es bastante aleatorio, pero la situación me ha hecho gracia. Puede parecer lógico pensar que las cartas tardan lo mismo en llegar las envíes desde donde las envíes. Pues no. Y, Aristóteles style, tengo datos concretos para demostrarlo.

Uno de mis imprescindibles en los viajes es, además de comprarme un parche de la ciudad en cuestión, comprar postales para mandarlas. En principio les mandaba a mis abuelos paternos y a mi abuela materna. Después decidí que los de Correos bien se merecían un poco de amor en la era de Internet y la lista ha aumentado considerablemente (tampoco de locura, para qué nos vamos a engañar).





La pegatina viene a decir algo así como "Si verdaderamente es importante, entonces mejor con el correo".  Si hubiera podido, no sólo le habría hecho la foto, sino que me habría llevado el buzón a casa...

El caso, una de las personas a las que suelo mandar postal (además de fotos floridas, como bien contaba ya aquí) es a mi señora madre. Eso me permite saber cuándo llegan las postales que mando, para no meter la pata y abrir la boca antes de tiempo. Si a eso le añadimos que me mandó Mireia una postal desde Praga por las mismas fechas, puedo afirmar lo siguiente:

-Postal desde Austria: Enviada el 25/04/2013 (Realmente fue el 24 por la tarde, pero ya a horas a las que no vaciaban el buzón hasta el día siguiente). Recibida el 30/04/2013.
-Postal desde Budapest: Enviada el 25/04/2013. Recibida el 07/05/2013.
-Postal desde Praga: Enviada el 26/04/2013. Recibida el 30/04/2013.

De ahí se deduce, caros míos, que como ya dije aquí, los húngaros son muy lentos. Hasta llegar a ser desesperantes. Algo exagerado (¡a los datos me remito!). Mientras que los checos son más eficientes, para mi sorpresa. Pensaba que ganarían los austriacos.¡Qué cosas!

He cumplido ya con la dosis de conocimiento estúpido que necesitáis al día. Ya os podéis ir a dormir :)


No hay comentarios:

Publicar un comentario